Ponencia José Antonio Magallanes Rodríguez

ENCUENTRO NACIONAL 

“EL PARTIDO QUE NECESITAMOS”

 

Ponencia presentada por el

Dr. José Antonio Magallanes Rodríguez

Presidente del Secretariado del PRD Jalisco 

 

Ciudad de México. 16 de Mayo de 2009.

 

 

INTRODUCCIÓN

 Una nación es ante todo una idea compartida, un proyecto de futuro colectivo, una visión común de lo que fuimos y somos en función de lo que podremos llegar a ser. Se trata, por tanto, de una idea moral. Hoy, el gran problema nacional, es que hemos perdido nuestra idea rectora, la que nos permite contestar como país y con seguridad, quienes somos, que queremos ser y para qué.

 Al inicio del siglo pasado nos encontramos en recurrentes crisis morales y económicas, de violencia, de desastre ecológico, de pobreza extendida, de criminalidad incontrolable, de ingobernabilidad, etcétera. La globalización económica, lejos de ser utilizada en beneficio de las mayorías, ha sido sufrida por las mismas de una manera desastrosa; recordemos que “se quiso destruir el viejo y tramposo nacionalismo mexicano para integrarnos al mundo y liberar así una gran fuerza social, que combinada con la fuerza presidencial, con la apertura del mercado, con la venta parcial del complejo de empresas estatales y con la asociación de privilegio con Estados Unidos mediante un tratado de libre comercio, harían finalmente realidad la promesa de la modernidad, del retorno de la prosperidad económica e incluso del abandono de la larga estadía mexicana en el subdesarrollo”.

 Pero a lo largo de estos años, los mexicanos como individuos y como colectividad hemos perdido muchas cosas, pero ninguna tan importante como la confianza en nosotros mismos, en nuestro futuro; es evidente un vacío político, resultado del vacío en la moral cívica. Los desafíos que enfrentan los partidos políticos  son tan grandes, que hay pensadores que reflexionan sobre la necesidad de los mismos. La crisis de los partidos es tan profunda, que cuestiona los principios electorales, la naturaleza del sistema representativo y casi todas las formas de representación de la ciudadanía.

 

ANÁLISIS DE LOS ESCENARIOS ACTUALES

 El mapa político actual de México es ostensiblemente plural, lo cual significa que una variedad de partidos y de representantes de éstos ocupan cargos de elección popular a través de todo el país y en todos los niveles de gobierno. Tal pluralidad contribuye de manera decisiva para que en México se dé un real balance de poder.

 Así mismo, el campo atraviesa unos de sus peores momentos históricos, pues el Tratado de Libre Comercio con América del Norte, se ha encargado de agrandar la brecha que hay entre ricos y pobres, es en el campo mexicano donde se tiene el mayor número de pobres, lo que lo convierte en el principal generador y expulsor de inmigrantes a Estados Unidos y a las grandes ciudades mexicanas.

La seguridad ha sido la bandera política del actual gobierno federal, pero se ha manejado de una forma errática, torpe y parcial, pues por un lado dice que combate al narcotráfico y por otro mantiene en sus filas a funcionarios que están coludidos con los grandes capos de la droga. Esta guerra fallida le ha costado a México miles de muertes desde que entró Felipe Calderón a usurpar el poder y las cifras hablan por sí solas, en el 2006 hubo 2,120 ejecuciones con la firma del narcotráfico; en el 2007 la cifra se elevó a 2,275 ejecutados; durante el 2008 fue el año más sangriento y trágico pues se reportaron 5,207 ejecuciones y en lo que llevamos de este año la cifra se encuentra en más de 2,000 muertes.

 Las contingencias sanitarias por brotes de virus que pueden causar una pandemia es otro aspecto que debe preocuparnos pues el gobierno federal más que apoyar este tipo de programas se ha preocupado más por echar a andar programas electoreros como el “seguro popular” y el seguro para una nueva generación” que más que ayudar a la población justifican partidas por millones de pesos sin que la población se beneficie en lo general; aunado a que, desde hace 30 años el gobierno federal desmanteló dos institutos especializados en el estudio y análisis epidemiológicos, lo que obligó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a emitir contantes recomendaciones y señales de alerta con la insistencia a la nación a prepararse para una epidemia, que hoy en día estamos padeciendo los graves estragos económicos, sociales, educativos, culturales y porque políticos.

 Este es el escenario general donde nuestro partido debe de poner mayor énfasis en beneficio social, pero sobre todo en el señalamiento directo de las omisiones y acciones del mal gobierno.

 

EL PRD A 20 AÑOS DE SU FUNDACIÓN

 El PRD, Su gestación y nacimiento se deben al intento verdadero de la lucha por un México democrático en donde la igualdad, la justicia social, y  la distribución de la riqueza sean una realidad. Parecía muy claro que el PRD estaba destinado a ocupar un lugar de privilegio dentro de las preferencias electorales. Si bien es cierto que se han obtenido triunfos, también es cierto que se han dado fracasos en la esfera de lo político y lo social.

 A 20 años de su fundación, un 5 de mayo pero de 1989 en esta ciudad, y encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, Porfirio Muñoz Ledo, Heberto Castillo, Gilberto Rincón Gallardo, entre otros políticos de la izquierda mexicana, en PRD confluyen diversas corrientes internas derivadas de las dos corrientes de la izquierda histórica mexicana. Por un lado, una corriente que proviene de la tradicional "familia revolucionaria", representada por la izquierda del PRI, durante más de 70 años el partido en el poder. La otra corriente es el de la izquierda histórica mexicana, cuyos orígenes encontramos en el Partido Comunista de México, aunado que se han agregado y configurado nuevas corrientes que han permitido darle vida y fortaleza a este instituto.

 Cómo institución política, surgida en 1989, como resultado de la experiencia y del triunfo electoral y ciudadano de 1988. Mismo que el Estado autoritario logró revertir por medio del fraude electoral más escandaloso de la historia de México. Así el PRD sería fundado y dirigido por Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo, que, en su momento había pertenecido a una corriente democrática de PRI.

 Sus documentos básicos recopilan el sentir de miles de mujeres y hombres libres, pensantes y con visión de cambio en nuestro México, el compromiso de los perredistas han traído triunfos importantes  en diversas entidades de nuestro país.

 No sin una gran cantidad de atropellos por parte de las autoridades, el Partido de la Revolución Democrática, se proclamó como una oposición responsable y comprometida con las causas populares, la democracia y la justicia social en el país.

 Pese a los grandes triunfos que se han obtenido, también el PRD ha sufrido fuertes descalabros. Ha caminado bajo una seria de vaivenes que lo llevaron de menos a más y de más a menos. Los resultados del 2003 son muestra de ello; mientras en 1997, en el caso de votos para diputados de mayoría relativa a nivel nacional obtuvo un porcentaje de 25.71%, en el 2000 alcanzó el 18.68%, y para 2003 llegó al 17.61%. En el 2006 llegamos a obtener el 35.31% de la votación, cifra que seguramente fue “manoseada” para darle el triunfo a quien forma parte de un sistema que a todas luces resulta inequitativo para los ciudadanos.

Muchas interrogantes surgen de fondo, ¿qué nos ha sucedido? ¿Por qué hemos decaído en el ánimo de la ciudadanía?, ¿a qué se debe esa inestabilidad, que pudiera darse en lo interno y reflejarse en lo externo?, ¿cómo podemos superar esto?

 Al hacer un balance de nuestro partido, no sólo son importantes los resultados electorales, sino también el preguntarnos si los resultados nos dan la confianza de la sociedad. Siendo realistas, los datos nos dicen que la confianza se ha ido diluyendo. Luego entonces el balance no sólo debe ser en torno a los resultados, a lo externo, sino al interior, lo que como partido somos y representamos y queremos.

 Las encuestas en últimos días, nos dicen que hemos mejorado en el ánimo de los electores, pero quién nos asegura, que tras una campaña sucia, como las que acostumbran los dos partidos culpables de llevar a México en la ruina, hagan lo propio, y vean al PRD como una verdadera amenaza y entonces, venga el desplome en el ánimo social.

  Si somos capaces de pensar, de reflexionar de una forma madura y autocrítica, podemos ver y observar que en nuestra evolución como partido hemos estado sometidos al yugo de los cacicazgos, y eso también lo observa la gente. Pero no solo eso, sino de luchas intestinas que nos han llevado a ser un partido con muy baja institucionalidad, que lejos de formar cuadros, pasa a convertirse en un partido escoba que tiene que recoger para su representación a entes externos, que muchas de las veces ni siquiera conoce los fundamentos mismos del partido. Los cacicazgos han estado presentes en todas sus formas; desde nacionales hasta regionales.

 Luego entonces, como partido, antes de destrozarnos por conseguir los espacios, debiéramos reflexionar y con madurez intentar vernos como nos ve la gente. No sólo como quisiéramos vernos nosotros. Mientras sigamos en esta tónica, seguiremos siendo un partido de bajo perfil, conflictivo, que todo descalifica y que pese a los grandes aportes que ha realizado a la democracia de nuestro país, no logra posicionarse y carece de institucionalidad.

 

REFLEXIONES Y PROPUESTAS

 A partir de 1988, México ha avanzado hacia el umbral que separa el autoritarismo de la democracia; Cuantas cosas han pasado de 1989 a la fecha, pero... ¿qué ha pasado con el PRD?   ¿Se ha fortalecido? ¿Ha perdido su fuerza y vigor?  

Como todos los partidos, enfrentamos una crisis que tiene un doble origen: por un lado, los problemas que enfrenta el Estado Nación como resultado del proceso globalizador, y, por el otro, la redefinición de la esfera pública, entendida como el espacio en el que se desarrolla la relación entre estado y sociedad, a raíz de las transformaciones tecnológicas y la evolución de la llamada comunicación política.

 En el camino, han aparecido múltiples y variadas dificultades, muchas de las cuales han sido generadas en el seno mismo del partido; yo observo el hartazgo político de la ciudadanía ante las campañas sucias, los desmanes de las administraciones internas anteriores, la agresión permanente del gobierno federal y de otros actores políticos en contra del jefe de gobierno del Distrito Federal y de otros gobernantes, obviamente interesados en desvirtuar su imagen ante la ciudadanía y añado, con la complacencia tácita de miembros del propio partido, la confrontación interna que ha traído como consecuencia la división y la fragmentación, lo que constituye un verdadero cáncer institucional, que puede corroer cualquier organización. El PRD no es inmune, no escapa a ello, por eso la urgencia de superarlo.

 Aún cuando se puede argumentar que ningún partido político nacional escapa a una serie de problemas también externos e internos, a nosotros debe preocuparnos el reposicionamiento del PRD, qué va a pasar después del 5 de julio, los resultados y el futuro que nos espera.

 Este futuro del PRD, dependerá de su habilidad para recuperar su capacidad de actor en el proceso instituyente de la democracia. Si nos limitamos a incidir estrictamente en la democracia instituida y nos preocupamos de manera exclusiva por la obtención de espacios sin importar el resultado electoral, poco tendrá que ofrecer y su existencia será prescindible para la democracia. Pero sobrevivirá si se tiene la capacidad de generar propuestas políticas y de gobierno que incluyan de manera efectiva a la ciudadanía en las decisiones de política local que afectan de manera directa su vida cotidiana.

 Nuestro partido debe servir de nexo entre la sociedad y el Estado, para garantizar alguna forma de participación ciudadana en los actos fundamentales de gobierno. Tendrá sentido en el futuro inmediato en la medida que asuma su responsabilidad en el proceso expansivo de la democracia.

 Debemos alejarnos de los cacicazgos, de los feudos dentro de un partido, que se jacta de ser revolucionario y democrático.

 Debe actualizar su estructura, transformándola de acuerdo a la evolución que ha tenido el país, quizá a través de una regionalización, creando los órganos necesarios para su operación. 

Deben evitarse empecinamientos y obcecaciones ante determinadas circunstancias incongruentes con el momento histórico que se vive, a fin de evitar la distorsión de su imagen ante la sociedad.

 Debemos pugnar por una política de calificación y no de descalificación; debemos de pararnos y reflexionar si estamos en el camino correcto, si es correcto este camino que tomamos con miras a consolidar un partido moderno, y para lograrlo ¿es necesario reformarse?  

 El partido debe sortear las dificultades electorales del 2003 y del 2006, tener la habilidad suficiente para reposicionarse en este proceso electoral que estamos viviendo y ocupar el lugar que verdaderamente le corresponde al partido y mostrar su disposición para proseguir su apertura, esto de cara a la nación que todos anhelamos.

 La fuerza de nuestro partido debe residir en su cohesión interna y su lucha por el poder. Una vez conquistado este, tener los incentivos necesarios para mantener un alto nivel de organización y de movilización para representar los intereses genuinos de las mayorías, sobre todo de aquellos que menos tienen. 

 ¡La tolerancia, el dialogo y el respeto, es la receta que ya conocemos, ponerla marcha por los niños y niñas, los jóvenes y los adultos es lo que falta, compañeras y compañeros perredistas, manos a la obra!

 

 

 

MUCHAS GRACIAS….

 


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