Mesa 4

Conclusiones y plan de acción

 

El partido de vanguardia sólo se construye con las masas, su grado de desarrollo y madurez lo alcanza cuando las masas avanzan. Sin embargo, la unidad de concepción y de acción, es decir el desarrollo del nivel de conciencia y la capacidad política de un partido son factores que dependen precisamente de la homogeneidad de pensamiento de sus militantes.

 

Si no hay vinculación estrecha con las masas y sin una participación consecuente con las luchas que libran estas en cada momento, sin un trabajo permanente y metódico para hacer de las organizaciones de masas verdaderas fortalezas revolucionarias jamás se podrá construir un verdadero partido revolucionario.

 

Un partido de combate, un partido no electorero, es decir, que no dedique su atención exclusivamente a la lucha electoral y parlamentaria, sin o que se involucre directamente en la problemática cotidiana que afecta al pueblo y participe decididamente en las contiendas por un México superior sin desigualdades de ningún tipo. Un partido que no agote sus posibilidades en la lucha electoral. Un partido movimiento que convoque y ayude al pueblo a dar el paso a la organización, a que incursione en política y se convierta en arquitecto de su propio destino.

 

Un Partido que se aísla del pueblo no tiene futuro. Un Partido que no da el paso para involucrarse en el movimiento político y social, corre el riesgo de no estar a tiempo en los momentos que se requiere la participación de una organización de avanzada, y por lo mismo, puede ser rebasado fácilmente por los acontecimientos quedando como simple espectador de su devenir, a lo más emitiendo críticas.

 

Construir un partido de masas  no es exclusivamente un problema de crecimiento numérico sino de edificación constante difundiendo ideas, tesis, ideología, teoría y realizando acciones que contribuyan a elevar políticamente a las masas, extrayendo gracias a esa incesante actividad a una serie de cuadros revolucionarios mediante un proceso de selección 1que en el caso del PSM hemos denominado reclutamiento selectivo, de modo que el crecimiento orgánico del partido se fundamente con el trabajo de esos cuadros entre las masas.

 

En la siguiente etapa que inaugura este Congreso, para confirmar que la construcción del PSM como un partido radicalmente distinto y superior a los partidos y organizaciones con o sin registro, debemos liberar todas las potencialidades y creatividad de los militantes del Partido, dotados de una nueva mentalidad y vincularnos a las transformaciones que operan en la vida sociopolítica de México.

 

Nos espera una lucha nada fácil en la que todo militante del partido requiere dotarse de alta conciencia, buena organización, firmeza y abnegación, teniendo presente que ahora se requiere un sistema de medidas. Elaborar postulados políticos basados en las realidades actuales, en la previsión científica profundamente argumentada del porvenir, en el cambio de la mentalidad social, en el consecuente desarrollo de las instituciones democráticas, en la formación de las masas en el marco de la cultura política, de las estructuras organizativas del partido y en la exigencia al gobierno de la realización de una política social activa.

 

            Por eso, sabiendo que la democracia no es una consigna sino la esencia misma de la renovación, para el sano desarrollo del Partido, se requiere, aún más, con toda madurez atendiendo a las críticas internas, desarrollar la capacidad de analizar críticamente su propia actividad, saber  renovar sus formas y métodos de trabajo, determinar sobre la base de la teoría revolucionaria, las perspectivas de desarrollo de la sociedad y pugnar por resolver atinadamente las nuevas tareas promovidas por la realidad.

 

            Todo lo anterior, además de la rendición sistemática de cuentas por los órganos dirigentes de todo nivel, contribuirá a reforzar las bases del centralismo democrático en la vida del partido ayudando a consolidar la unidad de concepción y acción en sus filas, a elevar la disciplina, la responsabilidad y la actividad de cada militante, de todos los organismos y del Partido en su conjunto.

 

            En todo lo expuesto, indudablemente, no se debe soslayar de ningún modo la permanente comunicación del partido con sus bases, con publicaciones periódicas, así como información vía electrónica, que contengan la línea política partidaria, los avances en la organización y construcción del partido, las opiniones sobre la realidad nacional e internacional, económica, política, social, cultural. Sin olvidar, desde luego, la incursión en la prensa nacional para conseguir una mayor penetración de la actividad partidaria.

 

            El éxito de la renovación depende de la rapidez y la profundidad que comprendamos la necesidad de realizar los cambios. Por eso, el Comité Central debe fortalecerse porque está llamado a ser el órgano de dirección que con elevada cohesión ideológica, encabece la realización de las ideas, los principios y los métodos de trabajo del PSM.

 

En ese sentido, consideramos necesario la elaboración y actualización del Programa de Acción que, en algunos puntos, fue rebasado ya por la realidad. Profundizando ahora en la interpretación de la situación nacional e internacional actual. Indudablemente el mejoramiento del Programa jugará un papel de primera importancia en el desarrollo del Partido.

Que en lo inmediato los nuevos órganos de dirección sean órganos efectivos de dirección política y de las luchas económicas, sociales y populares, colocando al partido a la altura de las necesidades revolucionarias.

 

Avance en la precisión sobre la concepción de PRD y la fundamentación sobre la participación con otras fuerzas políticas, sociales, campesinas, indígenas, sindicales y populares.

 

            Eliminar las debilidades en el trabajo político de los órganos de dirección del Partido, así como las insuficiencias y limitaciones en la propaganda y publicaciones partidarias

 

            Implementar un programa permanente, más allá de las células políticas, de educación teórica, política e ideológica que abarque a todos los militantes y organizaciones a todos los niveles del Partido.

 

            Finalmente, es de señalar que si no se quiere la renovación, si no existe el compromiso con ella y no se trabaja por ella, ésta no se dará por si sola.

 

            En conclusión, estamos obligados a renovar a fondo, con ciencia y arte, con talento, nuestra política, liberarla de deformaciones y deficiencias, hacerla de verdad moderna, más activa y consecuente, vinculada indisolublemente a las vertientes clave de la lucha de los trabajadores mexicanos, construyendo una política moderna para un Partido Moderno y de Masas.

 


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