Información Contra la Represión

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Agenda / Invitaciones

Marcha por Atenco

Campaña Nacional e Internacional

LIBERTAD y justicia para ATENCO

 

EL FRENTE DE PUEBLOS EN DEFENSA DE LA TIERRA

CONVOCA

A todas las comunidades, las organizaciones sociales, sindicales, civiles y a todos las personas en lo individual por los tres años de la represión en Atenco del 3 y 4 de mayo de 2006, a la

MARCHA DEL 4 DE JUNIO 

Que partirá a las 8 de la mañana de San salvador Atenco, pasando por la carretera federal hasta el Ángel de la Independencia a la Secretaría de Gobernación a las 16 hrs.

1) Libertad de los 12 presos políticos de Atenco, 2) Cancelación de las órdenes de aprehensión de los perseguidos, 3) Revocación y anulación de las sentencias, 4) Respeto irrestricto de los derechos humanos de los detenidos y perseguidos; 4) Castigo a los responsables de las violaciones a los derechos humanos; 5) Alto a la criminalización de los movimientos sociales en México.

 

Hasta la victoria siempre. ¡Patria o muerte! ¡Venceremos!

libertadyjusticiaparaatenco@gmail.com

 

Queremos invitar a toda la gente y organizaciones sociales a ayudar a difundiendo la movilización del tercer aniversario de la represión en contra de Atenco que se celebrará este 4 de junio a las 4 pm y partirá del Ángel de la Independencia y pasará por la PGR hasta llegar a la Secretaría de Gobernación. Invitamos a las personas, familias, organizaciones y colectivos a distribuir carteles de la movilización en toda la zona metropolitana. Existen varios puntos de distribución donde puedes pasar a recoger propaganda. Los centros de distribución son:

 

en la zona norte las oficinas de la Red Mexicana de Acción Frente al Libre Comercio, responsable Marco Antonio Velázquez Navarrete, teléfono: 53551177; en la zona sur los Talleres Estudiantiles de la Facultad de Ciencias (exactas)de la UNAM , responsable Melina González Quintanar, teléfono 5531464110; en la zona oriente local del Frente Popular Francisco Villa Independiente, responsable Gabriel Ramírez , teléfono 5536351566; y el en la zona centro la Sección IX de la CNTE , responsable Francisco Bravo, teléfono 5512656046. Pedimos por favor se pongan en contacto con los distintos responsables para conocer la ubicación exacta de cada centro. .

 

Pueden pasar por la propaganda a partir de este lunes 1 de junio después de las 2 de la tarde.

 

Comité Libertad y Justicia para Atenco

Campaña Nacional e Internacional.

 

Sobre la militarización

jose.martinezcruz@gmail.com  

 

ANTICONSTITUCIONAL  LA PARTICIPACION DEL EJERCITO EN LABORES DE SEGURIDAD PUBLICA EN MORELOS

Cuernavaca, Mor; 30 de mayo del 2009.

Desde que el gobierno de Felipe Calderón sacó al ejército a las calles, los índices delincuenciales en todo el país fueron a la alza, la violencia se apoderó de las ciudades y las ejecuciones y los enfrentamientos entre  delincuentes y militares se han vuelto cotidianos, mucho más cruentos y con mayor violencia, lo que nos lleva a pensar que esta clase de acciones son meramente mediáticas, pero no de resultados contundentes en cuanto al combate al crimen organizado.

Compartimos la opinión de la Organización de las Naciones Unidas en el sentido de desaconsejar el uso del ejército en labores de Seguridad Pública, ya que la experiencia internacional ha mostrado los efectos contraproducentes que conlleva utilizar a las fuerzas armadas en tareas de seguridad pública, además de que violentan el estado de derecho, toda vez que los retenes militares son ANTICONSTITUCIONALES, violentado no solo el estado de derecho sino las garantías de las y los habitantes de Morelos, restringiéndoseles su derechos al libre tránsito, a la presunción de inocencia, a gozar de la seguridad pública y a vivir una vida libre de violencia, entre otras.

En la lucha contra el crimen organizado, no se puede ni se debe abrir paso a la violación a los derechos humanos, lo que es común en lugares donde el ejército ha montado operativos. "Las violaciones a los derechos humanos son los posibles riesgos que se presentan cuando se utiliza una fuerza que está capacitada para otras tareas, para las cuales tiene una capacitación específica, pero debe tener una reglamentación para poder actuar en otros campos que no son de su propia índole." la denuncia de violaciones  a los derechos humanos cometidas por el Ejército Mexicano en el sur del Estado de Morelos,Tehuixtla y otras comunidades del Municipio de Puente de Ixtla,asi como  el como hostigamiento sexual en contra de mujeres y niñas, allanamientos, cateos y detenciones arbitrarias son denunciados al gobernador del Estado y a la 24 ava. Zona militar, sin que haya castigo a los elementos militares y mucho menos la intención de frenar la miliatrización de la vida cotidiana de las y los morelenses.

 

 

EL QUE LOS MILITARES ACTUEN CON PASAMONTAÑAS ES TAMBIEN ILEGAL, VIOLATORIO DE TODO DERECHO ASÍ COMO DE LOS DERECHOS HUMANOS DE LA POBLACIÓN CIVIL, ya que esta no puede defenderse al no estar en posibilidades de identificar a quienes la agreden, tampoco podra alcanzar justicia.

 

 

También recordamos los casos recientes de detenciones arbitarias de los integrantes de la ronda de Ocotepec, y la toma  ilegal de la procuraduría por los militares, el cerco policiaco militar al pueblo de Coajomulco con la detención de 16 personas, la detención y puesta a disposición de 34 policias de Yautepec presentándolos como una red de protección al narcotráfico y liberándolos al día siguiente por no existir elemento alguno de prueba en su contra y todo por actuar con base en una denuncia anónima, instrumento privilegiado por el gobierno para actuar por encima de cualquier ordenamiento legal, como ejemplo está la detención de los presidentes municipales en Michoacán.

 

De las múltiples denuncias que hemos tenido conocimiento, mencionamos las siguientes:

 

"Al llegar a mi casa estaban afuera un camión militar con 20 sujetos armados, me detuvieron y me pidieron que bajara de mi auto, estaba sola, por que estaban buscando a un secuestrador y que tenían que registrar o revisar mi coche. El que me pidió que me bajara estaba encapuchado. Dos militares revisaban mi auto mientras un sujeto encapuchado me explicaba la razón de esta medida. Decía que estaban respondiendo a una denuncia de que por la colonia vivía un secuestrador; con esta explicación también me enseñó fotos del supuesto "secuestrador" y de armas que ellos han estado incautando. Me pidió que me grabara la imágen de este sujeto para que llamara a un teléfono que me pidió que anotara. Al final me dijo que ya podía entrar a mi casa. Aunque se que esta medida es anticonstitucional y viola el artículo 129 el temor no me dejó actuar de otra manera". Mujer, vecina de Jiutepec.

"El 29 de mayo del 2009 se presentaron en mi domicilio un grupo de aproximadamente 20 militares totalmente armados y pidieron entrar al domicilio, porque según ellos tenían un aparato que les marcaba que ahí había drogas. Como es un condominio les dije que yo no podía autorizar, les pregunté si tenían una orden de cateo y dijeron que no. Cuando llegaron los vecinos se les permitió la entrada (movidos por el temor a los militares que han hecho tantas arbitrariedades). Es una área bastante grande, sólo revisaron la entrada y alrededor de una casa. Me pregunto qué ganana con eso? Mi mamá que tiene 76 años se puso muy nerviosa y le dio taquicardia.Se identificaron como el 21 Batallón de infantería" Mujer, vecina de Jiutepec.

 

 

De igual manera hemos conocido la forma en que los militares han tratado de impedir la labor de las y los periodistas que documentan el desarrollo de operativos y detenciones arbitrarias que están cometiendo . Se les ha obstaculizado grabar y fotografiar las acciones, en donde los militares aparecen con el rostro cubierto con pasamontañas negros. Se les intimida verbal y fisicamente para que no lleven a cabo su labor profesional de informar lo que está ocurriendo. Se les ordena mostrar y entregar el material grabado y fotografiado. y se les amenaza con quitarles las cámaras y con que si no obedecen se los  va llevar.

Esta es otra violación a las garantías y derechos humanos de la población civil, LOS MILITARES QUIEREN QUE LAS Y LOS CIUDADANOS OBEDEZCAN,  QUE SIN DUDAR SE ACATAN SUS ÓRDENES Y ESTO HA TRAIDO COMO CONSECUENCIA AGRESIONES FÍSICAS Y VIOLACION DE GARANTÍAS AL QUERER IMPONER LA LEY MARCIAL A LA POBLACION CIVIL Y AL NO TENER LA RESPUESTA BUSCADA, LA VIOLENCIA POR PARTE DEL MILITAR ES EL RESULTADO FINAL.

 

Por lo anterior:

 

Condenamos estas acciones intimidatorias contra la población civil, así como hacia periodistas que corren un riesgo creciente al llevar a cabo su trabajo de comunicación.

Hacemos un llamado a los diputados locales y al ejecutivo para que retiren al ejército del estado y que exijan al Secretario de Seguridad Pública del Estado cuentas claras,y acciones inmediatas para abatir la delincuencia, toda vez que se ha visto rebasado por ésta, pedimos resultados inmediatos y contundentes.

Dejamos en claro que no compartimos el uso de militares  en labores de seguridad pública ya que las fuerzas armadas son una amenaza para las garantías individuales y para el respeto a los derechos humanos, porque no están capacitadas para responder a situaciones de orden interno.

Fuera el ejército de las calles de Morelos. Que regresen a sus cuarteles. Respeto al artículo 129 de la Constitución.

 

Atentamente

Centro de Derechos Humanos Digna Ochoa

Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos

 

Con fecha 13 de diciembre de 2007 enviamos una queja ante la CNDH donde incluimos los casos más relevantes que hemos tenido conocimiento y que agregamos a continuación, sin que hasta la fecha tengamos respuesta alguna. y hoy de nueva cuenta nos dirigimos a la CNDH porque este tipo de violaciones a los derechos humanos se siguen presentando en el estado de Morelos y no queremos que so pretexto de la seguridad de todas y todos los morelenses el estado se vuelva cuartel.

 

ANTECEDENTES:

1.    El día 11 de Diciembre de la presente anualidad, se instalaron retenes militares en los límites el estado. La explicación a estas acciones, a decir de los militares, obedece a que en el marco del Plan Nacional de Seguridad Pública, el operativo “Navidad Segura.” Los trabajos de las diferentes corporaciones policiacas se coordinaran con la Policía Federal Preventiva y el Ejército Mexicano.

2.    En 10 de diciembre de esta misma anualidad, el Secretario de Seguridad Pública del Estado, Miguel Ángel Cabeza de Vaca, declara que la presencia de los militares obedece a una coordinación con la federación y en refuerzo de la seguridad en el estado. Por lo que pudimos constatar, en los retenes se les pide a las personas que se estacionen y se bajen de su vehículo, después es revisado el auto y si no se encuentra nada irregular se les permite continuar su marcha, desconocemos hasta el momento si tales acciones se realizan conforme a la ley. Las autoridades locales, gobernador y legisladores, no han dado ninguna información al respecto. Dicen que esto es porque el Presidente inicia el operativo “Navidad Segura” y el refuerzo de vigilancia es solo discreto, para evitar que grupos de inconformes se acerquen al mandatario

  3.    Sin embargo, la información sobre este particular sigue sin fluir, no existe según nosotros ningún fundamento ni motivo para la presencia militar en el Estado.

   4.    El gobierno del estado no ha respondido a los llamados de la ciudadanía  para que explique la presencia de retenes operados por miembros del Ejército Mexicano en tareas de seguridad pública en algunos límites municipales de Morelos, ni tampoco ha aclarado si se trata de efectivos provenientes de la federación o si son integrantes de la zona militar destacada en la entidad. Mucho menos se han justificado las razones por las cuales la milicia está aplicando en las revisiones a vehículos la Ley de Armas de Fuego y Explosivos.

5.    El 24 de Mayo del 2007 estuvo de visita, en Morelos, el ombudsman nacional, José Luis Soberanes Fernández, quien destacó en su discurso que es urgente que las autoridades hagan valer el respeto a la ley para recuperar la tranquilidad y garantizar la seguridad en las calles, e impedir que la delincuencia organizada ponga en riesgo la soberanía del país. Destacó que el Ejército Mexicano debe regresar paulatinamente a sus cuarteles. El ombudsman nacional lanzó su mensaje a los tres niveles de gobierno responsables de la seguridad reiterando que “todos los días hay víctimas y pérdidas de vidas humanas, acciones que crean un ambiente de zozobra e impotencia en la sociedad”, y que no debe cederse a “la vieja idea autoritaria de ser eficaces contra el hampa por encima del estado de derecho y la dignidad humana”.

6.    Pero las autoridades en Morelos, encabezadas por el mandatario Marco Adame Castillo se han negado a poner en claro la instalación de retenes militares y a demostrar con diagnósticos válidos las razones para esas medidas.

7.    Las razones y las quejas de la población y de autoridades como la del presidente municipal de Jantetelco, que aunque de forma suave, se atrevió  a decir que en su región no es necesaria la presencia del Ejército Mexicano para garantizar la seguridad de la ciudadanía, ya que son suficientes los retenes permanentes que realiza el ayuntamiento, aunque éstos también sean ilegales y violatorios de las garantías consagradas en el Acta Magna.

 

CONSIDERACIONES DE DERECHOS HUMANOS.

PRIMERO.-El derecho a la libertad de circulación, tiene como bien jurídico a tutelar la libertad de todo individuo que se encuentre de manera legal en territorio nacional para viajar o circular libremente. Su fundamentación jurídica, la encontramos en el Artículo 11 de la Constitución General de la República, que al efecto establece:

“ART 11 Todo hombre tiene derecho para entrar en la república, salir de ella, viajar por su territorio y mudar de residencia, sin necesidad de carta de seguridad, pasaporte, salvoconducto u otro requisito semejante […]”

Así mismo, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptada y proclamada por la Resolución de la Asamblea General 217 del 10 de Diciembre de 1948, Norma Suprema de la Unión, de conformidad con el artículo 133 de la Constitución determina:

“Artículo 13.1 “Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado”

Por su parte la Convención Americana de Derechos Humanos, cuya entrada en vigor en nuestro país, fue el 24 de mayo de 1981, en el artículo 22 prevé los derechos de circulación y de residencia en los siguientes términos:

“1. Toda persona que se halle legalmente en el territorio de un estado tiene derecho a circular por el mismo y a residir en él, con sujeción  a las disposiciones legales […].

Por lo señalado con anterioridad, tenemos que la obligación impuesta a los servidores públicos es no llevar a cabo conductas que impidan o restrinjan la realización de los bienes jurídicos antes descritos, es decir, el de viajar o circular libremente por el territorio nacional.

No obstante, tanto el marco jurídico nacional, como los instrumentos internacionales de protección a los derechos humanos, se establecen restricciones a la libertad de tránsito, pero atendiendo al principio  de que la autoridad solo puede hacer lo que está determinado en la ley, dicha restricción también está regulada conforme al principio de legalidad, establecido en el artículo 16 de la Constitución General de la República. “Nadie puede ser molestado en su persona, familia, papales o posesiones, sino en virtud de mandamiento escrito de la autoridad competente, que funde y motive la causa legal del procedimiento”, o bien, a contrario sensu, los ciudadanos solo pueden ser molestados en su persona, familia o posesiones, en virtud de mandamiento escrito de la autoridad en donde se determine una causa legal de tal molestia.

Ahora bien, por otra parte, es preciso señalar que los actos de molestia a los que hace alusión el artículo constitucional antes citado, se refiere a la comisión de actos de molestia dirigidos a los particulares de manera individual, sin que ello afecte la normalidad de una determinada población.

No obstante el caso que se plantea ante esta Comisión Nacional, es el establecimiento de operativos realizados por autoridades del ámbito federal que representan una medida de naturaleza excepcional que implica restricciones que superan las limitaciones autorizadas en períodos ordinarios a través de los denominados “retenes” o puestos de revisión móviles, que se encuentran instalados en diversas ciudades y poblados de nuestro estado. En este sentido, la naturaleza jurídica a la hipótesis contenida en el Artículo 29 de la Constitución, que prevé la suspensión de garantías individuales para “casos de invasión, perturbación grave de la paz pública, o de cualquier otro que ponga a la sociedad en grave peligro o conflicto”

De acuerdo con los alcances de este artículo, para hacer frente a los supuestos que enuncia, el titular del Ejecutivo Federal, está en posibilidades de suspender una o varias garantías individuales, en todo el país o en algún lugar determinado para evadir la presunta emergencia. No obstante, y dado que el Estado estaría violando sistemáticamente los derechos humanos de los gobernados, dicho artículo constitucional también estipula los requisitos de legalidad para determinar la suspensión de garantías. Así tenemos que la declaración se suspensión de garantías debe ser realizada a iniciativa del Presidente de la República, y aprobada por los titulares de las Secretarías de Estado, los Departamentos Administrativos y la Procuraduría General de la República, para que, posteriormente también sea sometida a la aprobación del Congreso de la Unión y, en los recesos de este, por la Comisión permanente. El otro requisito de legalidad es que la suspensión no puede afectar a un individuo en particular y se realizará por un tiempo determinado.

Es de recordar, que la esencia de la suspensión de garantías, otorga al Presidente de la República, la facultad de legislar que le está reservada al Poder legislativo, con el único objeto de hacer frente a una emergencia. Razón por la cual, de ninguna manera se puede soslayar la necesidad de que la suspensión de garantías, deba ser sometida al procedimiento legal que para tal efecto establece el artículo 29 constitucional.

En este sentido, es dable también citar lo que al efecto establecen los instrumentos internacionales de aplicación obligatoria en nuestro país al respecto:

Art. 22 de la Convención Americana de derechos Humanos, fracción 3

“El  ejercicio de los derechos anteriores no puede ser restringido, SINO EN VIRTUD DE UNA LEY, en la medida indispensable e una sociedad democrática, para prevenir infracciones penales o para proteger la seguridad nacional, la seguridad o el orden públicos, de la moral o la salud públicas o los derechos y libertades de los demás.”

Dicho criterio es reiterado en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, artículo 12.1 fracción 3:

“Los derechos antes mencionados no podrán ser objeto de restricciones salvo cuando éstas se hallen previstas en la ley, sean necesarias para proteger la seguridad nacional, el orden público, la salud o la moral públicas o los derechos y libertades de terceros, y sean compatibles con los demás derechos reconocidos en el presente Pacto”

Así mismo, el Artículo 4 fracción 3 del mismo Pacto de Derechos Civiles y Políticos, es más enfático en aplicar mecanismos de control para suspensión de garantías en un estado al establecer:

“Todo Estado parte en el presente Pacto  que haga uso del derecho de suspensión deberá informar inmediatamente a los demás estados partes en el presente Pacto, por conducto del Secretario General de las Naciones Unidas, de las disposiciones cuya aplicación haya suspendido y de los motivos que haya suscitado la suspensión. Se hará una nueva comunicación por el mismo conducto en la fecha en que se haya dado por terminada tal suspensión.”

Finalmente, el mismo pacto, al considerar los peligros de que los Estados puedan utilizar para establecer medidas contrarias  a la tutela y protección de los derechos humanos, establece en su artículo 5:

“1.Ninguna disposición del presente Pacto podrá ser interpretada en el sentido de conceder derecho alguno a un Estado, grupo o individuo para emprender actividades o realizar actos encaminados a la destrucción de cualquiera de los derechos y libertades reconocidos en el Pacto o su limitación en mayor medida que la prevista en él.”

Por lo señalado en este primer punto de la presente petición, nos permitimos señalar a Usted, señor Presidente de la Comisión Nacional, que a nuestra consideración y por los argumentos antes esgrimidos, el operativo militar implementado en el Estado de Morelos ordenado por el Presidente de la república, Lic. Felipe Calderón Hinojosa y ejecutado por la Secretaría de la Defensa Nacional, representa una suspensión de facto del derecho de libre tránsito en relación con el principio de legalidad en detrimento de los ciudadanos que son revisados en los retenes operados por elementos de las institución señalada, sin que hasta la fecha el ejecutivo federal haya cumplido con los requisitos legales que determina el artículo 29 de la Constitución para hacerlo. Situación que sin lugar a dudas, coloca el disfrute de la totalidad de los derechos humanos a la total discrecionalidad del poder ejecutivo. Motivo por el cual, podemos afirmar que fácticamente existe un estado de suspensión de garantías individuales en el Estado de Morelos.

Dos: Si bien es cierto que la violencia generada por los cárteles del narcotráfico es un problema delicado y urgente de inseguridad pública, pero nos parece que la participación de elementos militares en esta tarea, no garantiza la efectividad del combate a los problemas derivados del narcotráfico y por el contrario, los riesgos para el respeto a los derechos humanos son altos. En este sentido, el punto que abordamos en este apartado tiene como objetivo insistir en los peligros de mantener a las fuerzas armadas en actividades de seguridad pública y que de manera muy puntual, lo ha definido el Grupo alto nivel sobre las amenazas, los desafíos y el cambio de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en los siguientes términos:

“En la acción militar se da preeminencia a la persecución, detención y sanción a los responsables de los delitos a través de la fuerza y de operativos aparatosos que buscan amedrentar y generar miedo en la sociedad, apegados siempre a una concepción rigorista de las leyes y poco acostumbrados a dar cuenta de sus actuaciones a la sociedad, sin que el respeto a los derechos humanos signifique una limitación a sus actos”

Preocupaciones, que lejos de ser una inquietud aislada de las organizaciones no gubernamentales de defensa y protección de derechos humanos, ha sido motivo de diversas recomendaciones de organismos internacionales de protección y defensa de derechos humanos, que sin duda, son de dominio de este organismo público nacional y que al afecto nos permitimos transcribir:

En el informe sobre la situación de los Derechos Humanos en México, realizado en el año 1998, la Comisión Interamericana determinó que “la autorización estatal otorgada para que las fuerzas armadas intervengan en cuestiones de seguridad, se da confundiendo los conceptos de seguridad pública y seguridad nacional. Ni el abuso del “estado de excepción” ni el extraordinario crecimiento del delito pueden justificar la intromisión de militares n cuestiones vinculadas a la seguridad interior.”

No solo en el ámbito regional, sino también la Relatora de Ejecuciones Extrajudiciales de la ONU, en un contexto donde se verificó que en algunas zonas de nuestro país, en donde había presencia militar en labores de seguridad, se cometieron graves violaciones a derechos humanos en perjuicio de la ciudadanía. En este marco, la relatora recomendó al gobierno mexicano que “logre la desmilitarización de la sociedad y evite delegar en las fuerzas armadas el mantenimiento del orden público o la lucha contra el delito”, así mismo, en el apartado de observaciones generales, la Relatora expresaba su preocupación porque “al parecer, en las operaciones contra el crimen emprendidas por la  policía y los militares mexicanos se ha hecho a veces un uso excesivo o indiscriminado de la fuerza, que ha acabado en ocasiones con la vida de civiles inocentes” así mismo, manifestó “Que si bien reconoce la necesidad de reducir la criminalidad y las dificultades que afronta el gobierno a este respecto, le preocupa que algunas de las medidas, especialmente la asignación a personal armado de funciones de cumplimiento de la ley, puede ser perjudicial para el imperio de la ley general y el disfrute de los derechos humanos en México.

Finalmente, también citamos las consideraciones expuestas en el Diagnóstico de la situación de Derechos Humanos en México, realizado por la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas, respecto a la intervención de elementos militares en actividades de seguridad pública:

“La función policial presenta una tendencia claramente militarizada en la formulación de la política de seguridad pública a pesar de que la actuación de miembros de las fuerzas armadas ha sido causa de graves violaciones a derechos humanos (denuncias documentadas por organizaciones civiles de derechos humanos)” […]. Corolario de lo anterior, es la recomendación expresa del gobierno mexicano de establecer un programa de sustitución a todo el personal militar y naval en toda la estructura jerárquica de la Procuraduría General de la República.

Por lo anteriormente manifestado, consideramos que existen argumentos suficientes para considerar debidamente fundados los riegos de que en nuestro estado, Morelos, se continúe mermando una diferenciación de hecho y de derecho de las distintas responsabilidades del gobierno mexicano respecto a la seguridad nacional y  la seguridad interior del país y con ello se continúe favoreciendo el involucramiento de elementos de las fuerzas armadas en actividades de seguridad que corresponde afrontar a los policías civiles, con una lógica respetuosa de los derechos humanos pero plenamente eficaz. Nos parece que la coyuntura, nos plantea a los organismos de defensa y protección de derechos humanos la necesidad de colocar sobre la mesa que el falso dilema entre seguridad y respeto de derechos humanos no es un obstáculo para proponer políticas públicas en materia de seguridad pública respetuosa de derechos humanos. Modelo que de ninguna manera concibe la participación de las fuerzas armadas en actividades de seguridad interior.

En ese sentido, nos permitimos solicitar a usted, con fundamento en los Art.2, 3,6 fracciones II y VII, 15 Fracción VIII, 41 de la ley de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, 6 y 85 del Reglamento de la Comisión, lo siguiente:

 

PRIMERO.-Que toda vez que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, tiene competencia para realizar denuncias relacionadas con presuntas violaciones a derechos humanos imputadas a autoridades y servidores públicos de carácter federal, se sirva conocer  e investigar de oficio, la presunta suspensión de facto de la garantía de tránsito en relación con el principio de legalidad en el Estado de Morelos  y en las ciudades y localidades del Estado de Morelos, en donde se continúe aplicando los retenes militares, por parte de la Secretaría de la Defensa Nacional. Para lo cual, atentamente solicitamos la presencia de visitadores en todas las ciudades y municipios del Estado donde haya retenes para llevar a cabo la investigación y documentación de tal situación.

 

SEGUNDO.- Toda vez que de conformidad con la fracción VII del artículo 6 de la ley de la Comisión Nacional de derechos Humanos, es facultad de este organismo que usted preside, “Impulsar la observancia de los derechos humanos en el país”, solicitamos de la manera más atenta, que con fundamento en los argumentos que hemos vertido en el cuerpo del presente escrito, se sirva entrar al análisis de la suspensión de facto de la garantía de libertad de circulación con relación al principio de legalidad establecido en la Constitución General de la República en su artículo 29 que impera en la implementación de los retenes militares establecidos en el marco de los operativos que actualmente existen en el Estado de Morelos. Lo anterior con el objetivo, de que a la brevedad posible, la institución pública de promoción y defensa de derechos humanos que usted preside, dirija al ejecutivo federal una solicitud formal de restablecimiento del respeto a los derechos humanos en las ciudades y localidades del Estado de Morelos, y en las demás en las que se están implementando los operativos policiaco- militares y en el que por lo supuesto se incluyan las consideraciones de hecho y de derechos humanos que hemos expuesto.

TERECERO.- Que una vez realizadas las anteriores, se sirva informar públicamente de los resultados.

CUARTO.-Tomar todas las medidas que considere oportunas para asegurar la observancia de los derechos humanos en el País y en Morelos.

 

Sobre la tortura

Tortura y amnesia histórica

 

 Obama no acabó con esa práctica, sólo la cambió de lugar, señala el investigador Allan Nairn

Noam Chomsky* /I

 

Los memorandos sobre tortura revelados por la Casa Blanca suscitaron asombro, indignación y sorpresa. El asombro y la indignación eran entendibles; la sorpresa, no tanto. Por principio de cuentas, aun sin investigación, era razonable suponer que Guantánamo era una cámara de tortura. ¿Para qué, si no, enviar prisioneros a un lugar donde estarían fuera del alcance de la ley; un lugar, por cierto, que Washington utiliza en violación de un tratado impuesto a Cuba a punta de pistola? Desde luego, se adujeron razones de seguridad, pero sigue siendo difícil tomarlas en serio. Las mismas sombrías expectativas se tuvieron acerca de los “ sitios negros ” , prisiones secretas del gobierno de Bush, y por la “ rendición extraordinaria ” , o captura extrajudicial de sospechosos en otros países, y se cumplieron.

Más importante es que la tortura ha sido práctica de rutina desde los primeros días de la conquista del territorio nacional, y continuó empleándose a medida que las aventuras imperiales del “ imperio infante ” –como George Washington llamaba a la nueva república– se extendieron a Filipinas, Haití y demás lugares. Tengamos en mente también que la tortura fue el menor de muchos crímenes de agresión, terror, subversión y estrangulamiento económico que han oscurecido la historia estadunidense, como ocurre también con otras grandes potencias.

En consecuencia, lo sorprendente es ver las reacciones a la revelación de esos memorandos del Departamento de Justicia, incluso las de algunos de los críticos más francos y elocuentes del mal gobierno de Bush: Paul Krugman, por ejemplo, quien escribió que solíamos ser “ una nación de ideales morales ” y que nunca antes de Bush “ habían nuestros líderes traicionado en forma tan absoluta todo lo que esta nación ha postulado ” . Por decir lo menos, esta visión común refleja una versión bastante sesgada de la historia estadunidense.

De cuando en cuando se ha abordado en forma directa el conflicto entre “ lo que postulamos ” y “ lo que hacemos ” . Un distinguido académico que emprendió esa tarea fue Hans Morgenthau, fundador de la teoría de las relaciones internacionales realistas. En un estudio clásico, publicado en 1964 a la luz de Camelot, Morgenthau desarrollaba la visión convencional de que Estados Unidos tiene un “ propósito trascendental ” : instaurar la paz y la libertad en su territorio y de hecho en todas partes, puesto que “ la arena dentro de la cual Estados Unidos debe defender y promover su propósito ha alcanzado dimensiones mundiales ” . Pero, como académico escrupuloso, también reconoció que el registro histórico era radicalmente inconsistente con ese “ propósito trascendental ” .

No debemos dejarnos confundir por esa discrepancia, aconsejaba Morgenthau; no debemos “ confundir el abuso de la realidad con la realidad misma ” . La realidad es el “ propósito nacional ” incumplido, como se revela en “ la evidencia de la historia según la refleja nuestra mente ” . Lo que ocurría en los hechos no era más que “ el abuso de la realidad ” .

La revelación de los memorandos sobre tortura condujo a otros a reconocer el problema. En el New York Times, el columnista Roger Cohen reseñó un nuevo libro, The Myth of American Exceptionalism, del periodista británico Geoffrey Hodgson, quien concluye que Estados Unidos no es más que una “ nación grande, pero imperfecta, entre otras ” . Cohen concede que la evidencia apoya la opinión de Hodgson, pero de todos modos le parece que yerra al no entender que “ Estados Unidos nació como una idea, y por eso tiene que llevarla adelante ” . La idea de Estados Unidos se revela en el nacimiento de la nación como “ ciudad en una colina ” , noción “ inspiradora ” que reside “ muy en el fondo de la sique estadunidense ” , así como en el “ distintivo espíritu individualista y emprendedor de los estadunidenses ” , que se demuestra en la expansión hacia el oeste. El error de Hodgson, según eso, es apegarse a “ las distorsiones de la idea estadunidense ” , al “ abuso de la realidad ” .

Volvamos la atención hacia la “ realidad en sí ” : hacia la “ idea ” de Estados Unidos desde sus primeros días.

“ Vengan a ayudarnos ”

La frase inspiradora “ una ciudad en una colina ” fue acuñada en 1630 por John Winthrop, quien la tomó de los evangelios para esbozar el futuro glorioso de una nación “ ordenada por Dios ” . Un año antes la colonia de la Bahía de Massachusetts creó su Gran Sello, el cual mostraba un indígena de cuya boca salía un pergamino, en que se leían las palabras “ Vengan a ayudarnos ” . Así, los colonialistas británicos se representaban como humanistas benévolos que respondían a las súplicas de los miserables nativos para rescatarlos de su amargo destino pagano.

De hecho, el Gran Sello es la representación gráfica de “ la idea de Estados Unidos ” desde su nacimiento. Debe ser exhumada desde las profundidades de la sique y desplegada en los muros de todos los salones de clase. Debió aparecer sin duda en el fondo de toda la pleitesía estilo Kim Il-Sung que se le rendía a ese salvaje asesino y torturador llamado Ronald Reagan, quien alegremente se describía como el líder de una “ reluciente ciudad en la colina ” mientras orquestaba algunos de los crímenes más espantosos de sus años en el cargo, notoriamente en Centroamérica, pero también en otros lugares.

El Gran Sello fue una proclamación temprana de la “ intervención humanitaria ” , para usar una frase en boga. Como ha ocurrido comúnmente desde entonces, la “ intervención humanitaria ” condujo a una catástrofe para los supuestos beneficiarios. El primer secretario de Guerra, el general Henry Knox, describió “ la absoluta extirpación de todos los indios en las partes más populosas de la unión ” por medios “ más destructivos para los nativos indígenas que la conducta de los conquistadores de México y Perú ” .

Mucho después de que sus propias significativas aportaciones al proceso quedaran en el pasado, John Quincy Adams deploró el destino de “esa infortunada raza de americanos nativos, a quienes exterminamos con tanta crueldad pérfida y despiadada… entre los atroces pecados de esta nación, por los cuales creo que Dios algún día la llevará a juicio”. Esa “ crueldad pérfida y despiadada ” continuó hasta que “ se conquistó el oeste ” . En vez del juicio de Dios, los atroces pecados sólo han traído hoy elogios por la culminación de la “ idea ” estadunidense.

La conquista y colonización del oeste mostraron sin duda ese “ espíritu individualista y emprendedor ” tan elogiado por Roger Cohen. Así ocurre por lo regular con las empresas de colonización, la forma más cruel del imperialismo. Los resultados fueron ensalzados por el respetado e influyente senador Henry Cabot Lodge en 1898. Al convocar a la intervención en Cuba, Lodge elogió nuestro historial “ de conquista, colonización y expansión territorial, inigualado por ningún pueblo en el siglo XIX ” , y llamó a “ no detenerlo ahora ” , cuando los cubanos también suplicaban, según las palabras del Gran Sello, “ vengan a ayudarnos ” .

 

Su ruego fue atendido. Estados Unidos envió tropas, con lo cual impidió que Cuba se liberara de España y la convirtió en una colonia virtual, como continuó siéndolo hasta 1959.

La “ idea estadunidense ” fue ilustrada tiempo después por la notable campaña emprendida por el gobierno de Dwight D. Einsenhower para devolver a Cuba al lugar apropiado, luego que Fidel Castro entró en La Habana en enero de 1959 y liberó por fin a la isla del dominio extranjero, con enorme apoyo popular, como Washington reconoció a regañadientes. Lo que siguió fue: una guerra económica, con la mira claramente delineada de castigar al pueblo cubano para que derrocara al desobediente gobierno de Castro; una invasión; la dedicación de los hermanos Kennedy a llevar a Cuba “ los terrores de la Tierra ” (frase del historiador Arthur Schlesinger en su biografía de Robert Kennedy, quien tenía esa tarea entre sus máximas prioridades), y otros crímenes que continúan hasta el presente, en desafío a una opinión mundial prácticamente unánime.

Por lo regular los orígenes del imperialismo estadunidense se hacen remontar a la invasión de Cuba, Puerto Rico y Hawai en 1898. Pero eso es sucumbir a lo que el historiador del imperialismo Bernard Porter llama “ la falacia del agua salada ” , la idea de que la conquista sólo se vuelve imperialista cuando cruza agua de mar. Es decir, si el Misisipi hubiera semejado al mar de Irlanda, la expansión hacia el oeste habría sido imperialismo. De George Washington a Henry Cabot Lodge, los que participaron en la empresa tuvieron una visión más clara de lo que hacían.

Luego del éxito de la intervención humanitaria en Cuba, en 1898, el siguiente paso en la misión asignada por la Providencia fue conferir “ las bendiciones de la libertad y la civilización a todos los pueblos rescatados ” de Filipinas (en palabras de la plataforma del Partido Republicano de Lodge)… por lo menos a los que sobrevivieron a las matanzas y al uso extendido de la tortura y demás atrocidades que las acompañaron. Esas almas afortunadas fueron dejadas a la merced del gobierno filipino de paz instaurado por Estados Unidos dentro de un modelo recién ideado de dominio colonial, que se apoyaba en fuerzas de seguridad adiestradas y equipadas para aplicar avanzados métodos de vigilancia, intimidación y violencia. Modelos similares se adoptarían en muchas otras zonas donde Estados Unidos impuso brutales guardias nacionales y otras fuerzas a su servicio.

Paradigma de apremios

En los 60 años pasados, las víctimas en todo el mundo han soportado el “ paradigma de tortura ” de la CIA, desarrollado a un costo que llegó a mil millones de dólares anuales, según documenta el historiador Alfred McCoy en su libro A Question of Torture. Allí muestra cómo los métodos de tortura desarrollados por la CIA a partir de la década de 1950 aparecen, con pocas variantes, en las fotografías infames de la prisión de Abu Ghraib, en Irak. No hay hipérbole en el título del penetrante estudio de Jennifer Harbury sobre el historial de tortura estadunidense: Truth, Torture, and the American Way. Así pues, es sumamente engañoso, por decir lo menos, que los investigadores del descenso de la banda de Bush a las cloacas del mundo lamenten que “ al emprender la guerra contra el terrorismo, Estados Unidos haya extraviado el rumbo ” .

No se quiere decir con esto que Bush-Cheney-Rumsfeld et al no hayan incorporado innovaciones importantes. En la práctica normal estadunidense, la tortura se encomendaba a subsidiarios, no la ejecutaban estadunidenses directamente en cámaras de tortura propias, instaladas por su gobierno. En palabras de Allan Nairn, quien ha llevado a cabo algunas de las investigaciones más reveladoras y valerosas sobre el tema: “ Lo que la [prohibición de la tortura] de Obama cancela es ese pequeño porcentaje de tortura que hoy realizan estadunidenses, pero conserva el conjunto abrumador de la tortura del sistema, que es llevado a cabo por extranjeros bajo patrocinio estadunidense. Obama podría dejar de apoyar a fuerzas extranjeras que torturan, pero ha elegido no hacerlo ” .

Obama no acabó con la práctica de la tortura, observa Nairn, sino “ sólo la cambió de lugar ” , restaurando la norma estadunidense de indiferencia hacia las víctimas. “Es un retorno al status quo anterior –escribe Nairn–, al régimen de tortura que va de Ford a Clinton, y que año con año produjo más agonía con respaldo estadunidense de la que se produjo durante los años de Bush/Cheney.”

En ocasiones el involucramiento estadunidense en la tortura ha sido aún más indirecto. En un estudio realizado en 1980, el latinoamericanista Lars Schoultz descubrió que la ayuda exterior estadunidense “ha tendido a fluir en forma desproporcionada hacia gobiernos latinoamericanos que torturan a sus ciudadanos… a los mayores violadores de los derechos humanos fundamentales en el hemisferio”. Estudios más amplios de Edward Herman encontraron la misma correlación, y también sugirieron una explicación. No es sorprendente que la ayuda estadunidense tienda a correlacionarse con un clima favorable a los negocios, que por lo común mejora con el asesinato de organizadores de obreros y campesinos y activistas pro derechos humanos y otras acciones semejantes, lo cual produce una segunda correlación entre la ayuda y las monumentales violaciones a los derechos humanos.

Estos estudios se llevaron a cabo antes de los años de Reagan, cuando no valía la pena estudiar el tema porque esas correlaciones eran patentes. No es extraño, pues, que el presidente Obama nos aconseje mirar hacia delante y no hacia atrás, doctrina conveniente para los que blanden los garrotes. Los que son golpeados por ellos tienden a ver el mundo en forma diferente, con gran molestia de nuestra parte.

* Noam Chomsky es autor de numerosas obras políticas de gran venta. Sus libros más recientes son Failed States, The Abuse of Power and the Assault on Democracy y What We Say Goes, libro de conversaciones con David Barsamian. La editorial New Press acaba de publicar The Essential Chomsky (editado por Anthony Arnove), colección de sus escritos sobre política y lingüística de 1950 a la época actual.

Impreso con permiso de TomDispatch.com

© Noam Chomsky 2009

Traducción: Jorge Anaya

 

 

Sobre el asesinato de Manuel Arroyo

Invitación: Marcha, ¿Cuántos muert@s más?

Y por el esclarecimiento del asesinato del maestro Manuel Arroyo Galván. ¡Exigimos justicia por todos los asesinatos, secuestros y el estado de impunidad que priva en nuestra ciudad!

 

Miércoles 3 de junio, 6:00 PM

 

Nos concentraremos en la mega bandera de Ciudad Juárez, de donde partiremos al Puente Lerdo, regresamos a la mega bandera, donde concluiremos con un acto solemne.

 

¡Por favor reenvía este correo masivamente!

 

El Diario de Chihuahua

 

Exigen universitarios justicia en la PGR

Ramón Chaparro

El Diario

 

Como protesta por el asesinato del investigador del Instituto de Ciencias Sociales y Administración (ICSA), maestros de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) decidieron irrumpir en las instalaciones de la Procuraduría General de la República (PGR) ayer.

 

Tras una estancia silenciosa de 30 minutos en la Megabandera, convocada por los universitarios a través de una cadena de correos electrónicos, los inconformes decidieron marchar hasta las instalaciones de la PGR.

 

Ahí se pronunciaron contra lo que consideraron un manejo inadecuado de los más de 10 mil efectivos militares y federales que no pudieron evitar la muerte ni tampoco capturaron a los responsables del homicidio de su compañero.

 

Hugo Almada Mireles, catedrático de la UACJ, dijo que convocarán a la comunidad estudiantil, docente y administrativa a una serie de pronunciamientos mediante diversas acciones, con el fin de exigir a la Procuraduría General de Justicia del Estado y al mismo gobernador una resolución inmediata, con una investigación profesional del asesinato de Manuel Arroyo.

 

“Como comunidad universitaria necesitamos una respuesta de las autoridades distinta a las que se han tenido hasta ahora”, expresó.

 

Desde las 19:30 horas, en la Megabandera personal docente y administrativo de ICSA se manifestó de manera silenciosa para exponer su inconformidad por la muerte de Arroyo.

 

En el lugar, una manta negra con una bicicleta plateada, utilizada por Fernando Traverso para manifestarse por las desapariciones y asesinatos durante la dictadura argentina, fue utilizada también aquí por los universitarios.

 

Javier Sánchez Carlos, director de ICSA, dijo que la protesta silenciosa expresó el pesar de un sector de académicos muy importantes, ante el artero crimen de un doctor en Ciencias Sociales muy joven y comprometido con su trabajo.

 

Aseguró que no cuentan con información de los posibles móviles del homicidio, pero se condena enérgicamente el hecho, por lo que exigen haya inmediatamente una investigación supervisada por un cuerpo colegiado integrado por los tres niveles de gobierno.

 

“Está en manos de ellos realizar una buena indagatoria y esperamos que pronto, muy pronto, haya una respuesta”, refirió.

 

Dada la naturaleza de la UACJ como formadora de profesionales de calidad, los directivos de la institución pensaban que eran invulnerables en medio de este contexto de violencia que se da en la ciudad, mencionó.

 

Sin embargo, la Universidad se encuentra conmocionada no únicamente por el homicidio de Arroyo Galván, sino por otros eventos que hasta el momento no han sido aclarados.

 

El del investigador de Sociología es el tercer homicidio de los pasados meses.

 

De acuerdo con reportes periodísticos, el 4 de diciembre del 2008 asesinaron al maestro de tiempo completo del Programa de Psicología, Gerardo González Guerrero, quien perdió la vida mientras tripulaba su vehículo en el fraccionamiento El Marqués.

 

En enero de este año, el estudiante de la carrera de Derecho, Jaime Alejandro Irigoyen Flores, fue encontrado asesinado, después de que un grupo de hombres lo sacó de su domicilio.

 

La UACJ también mantiene abierta la pesquisa de dos de sus estudiantes que se encuentran desaparecidas: Lidia Ramos Mancha, del Programa de Biología, quien fue vista por última vez a inicios de este año y de Mónica Janeth Alanís Esparza, quien desapareció el 26 de marzo.

 

A partir del asesinato del catedrático González Guerrero, la UACJ mantiene una comunicación directa con autoridades policiacas del estado a fin de que les informen los avances de las investigaciones tanto del asesinato de dicho docente como del alumno de la carrera de Derecho y de la desaparición de las dos universitarias.

 

Para ello se asignó a un Ministerio Público especial para realizar las investigaciones de los casos que corresponden exclusivamente a la UACJ y se creó un enlace permanente de la Procuraduría de Justicia del Estado de Chihuahua con la Universidad, con el fin de informar los avances de las investigaciones.

 

Su trayectoria en la UACJ

—Manuel Arroyo Galván laboraba en el Instituto de Ciencias Sociales y Administración como catedrático del Programa de Sociología

—Era el encargado de la terminal de Maestría en Intervención Comunitaria

—Trabajaba para la Universidad desde 1996 y recientemente fue nombrado doctor en Ciencias Sociales

—Era egresado de Sociología de la UACJ

—Fungió como coordinador de la Maestría en Educación en el 2005

 

Opinión

Las verdaderas bajas de la guerra contra el crimen organizado

 

Víctor M. Quintana S.

La  jornada viernes 29 de mayo / 2009

 

A Calderón le resultó muy fácil declarar la guerra, su guerra, al crimen organizado, pertrechado en Los Pinos, con todo el Estado Mayor Presidencial a su servicio personal. “… Que se venga a vivir siquiera unos días a la Alta Babícora, para que sienta lo que es estar a la merced de los sicarios o de los desmanes del Ejército”. Lo dice así una mujer joven de Colonia Alamillo, municipio de Madera, Chihuahua, al denunciar la detención ilegal de su hermano y de un amigo, por soldados de la guarnición de Nuevo Casas Grandes, del 4 al 9 de mayo pasados.

 

Hace un año que la otrora próspera región agrícola de la Alta Babícora, espacio de la lucha agraria contra el latifundio de Randolph Hearst, en el noroeste de Chihuahua, es tierra asolada por las incursiones o de los sicarios o de los militares. Hace tiempo que los narcos se establecieron en poblaciones como Nicolás Bravo o Gómez Farías. Pero es hasta que el calderonismo les declara la guerra cuando comienzan los problemas angustiosos para la población: decenas de casas incendiadas, ejecutados, desaparecidos, levantados. El fin de semana del 21 de marzo fue especialmente macabro: dos jóvenes maestros y varios jóvenes más están desaparecidos desde entonces, muchas familias amenazadas de muerte. Ahora las colonias agrícolas y ganaderas de la región lucen semidespobladas. La gente que tuvo modo se exilió en Estados Unidos. La que no, tuvo que refugiarse –y esto muestra lo terrible de la situación– ¡en Ciudad Juárez!

 

El Estado fallido, al menos en esta región donde confluyen los municipios de Madera, Zaragoza y Gómez Farías. Porque –según denuncian los pobladores– ni las diversas policías ni el Ejército logran echarle el guante a los delincuentes, que los siguen aterrorizando. Y en cambio han incrementado los atropellos contra los civiles. A los dos muchachos detenidos el 4 de mayo los mantuvieron con los ojos vendados durante cinco días, simularon ejecutarlos varias veces, les aplicaron la chicharra, la cama eléctrica y los golpearon. Sólo cuando la denuncia se hizo pública y fuerte los dejaron abandonados en la sierra, no sin antes amenazarlos si interponían cualquier denuncia.

 

El guión se repite en Juárez, en la capital, en todo el estado: la presencia masiva del Ejército no detiene las ejecuciones ni abate los espantosos índices de delitos comunes, pero sí constituye una amenaza para las garantías de las y los ciudadanos: detenciones arbitrarias, allanamientos de domicilio, robos de electrodomésticos, de autos, hasta de la despensa. Sobre las ejecuciones ya se sospecha que pueden ser perpetradas por grupos paramilitares con la anuencia de los militares.

 

Y, si contra los narcos nada puede hacerse, contra la impunidad uniformada que Human Rights Watch documenta con tanta solidez, tampoco. Las denuncias en las comisiones gubernamentales y no gubernamentales de derechos humanos, en las procuradurías estatal o General de la República, tienen que recorrer todo un laberinto para desembocar donde está el minotauro del Ministerio Público Militar, encubridor de oficio de los uniformados.

 

Lo peor es que esta deshilachada guerra que declaró Calderón no tiene ni para cuándo acabarse, ni siquiera cuándo tornarse eficaz en sus objetivos declarados. Porque es muy claro que los operativos conjuntos tan propagandizados ahora por el PAN en sus espots son, más bien, disyuntos. Lo evidencia Felipe en su fugaz y elitista visita a Chihuahua hace dos semanas: declara ante el gobernador y el Ejército que éste no puede permanecer indefinidamente en las calles. Urge a las autoridades locales a realizar las acciones necesarias para estar preparados cuando las fuerzas castrenses vuelvan a sus cuarteles…

 

El secretario de Seguridad Pública del estado le responde. No en una de las supuestas reuniones de evaluación del operativo sino en la prensa: las policías estatales no estarán preparadas para cuando se vaya el Ejército. Con este tipo de diálogos involuntariamente públicos la desazón ciudadana se incrementa: se explica por qué las fuerzas federales y estatales no han entregado una hoja de ruta que señale acciones y metas a lograr para que el Ejército regrese a sus cuarteles. ¿Cómo va a entregarse si ni siquiera hay acuerdo sobre el cómo y el cuándo va a regresar?

 

Lo que va quedando muy claro es que en esta guerra los pies van por rumbo muy diferente a la cabeza. Que se desató para que Calderón y su partido ganen los votos; que la población y sus derechos pongan las bajas.

 

… y Lázaro  andó!

 

Jaime García Chávez

Solo razones de estado son las que median para incluir al Municipio de Chihuahua en el Complejo proceso de militarización que se muestra con el relevo de Lázaro Gaytán en la Dirección de Seguridad Publica Municipal. En breve, se hará cargo de la tarea el General Brigadier retirado (al parecer con amplio curriculum en Pedagogía) Javier Aguayo y Camargo (la “y” es un arcaísmo en desuso, pero da pedigrí).

 

Si nos atenemos a las explicaciones públicas —invitación a la esquizofrenia informativa— tendríamos que comulgar con enorme rueda de molino y tragarnos la versión de que Lázaro Gaitán Aguirre fue nombrado Asesor en materia de Seguridad Pública de la organización de la Democracia Cristiana en Latinoamérica.  Optó por un balcón casi continental, despidiéndose del rincón chihuahuense.  No paso por alto, para hablar con justicia, que dejó buena fama aquí y que la explicación de su retiro la carcome. 

 

Hace inexplicable la partida del jefe  policiaco un comunicado signado a nombre del panismo por Cruz Pérez Cuellar y Jesús Manuel Payan Quinto. Según ellos Lázaro Gaytán logró de manera “contundente” objetivos en la Seguridad Pública Municipal de Chihuahua y, además, “están absolutamente convencidos” de sus afirmaciones a grado tal de que no dudan que a partir de ahora su talento va a servir para la construcción del bien común en toda América Latina. Échense ese trompo a la uña. Para abonar esto hablan de los logros del Arquitecto Gaytán: la certificación “CALEA” (cualquier cosa que eso signifique), la creación de la Escuela de Policía, la adquisición de un centro de mando móvil, el equipamiento vehicular para los bomberos, el incremento de la red fibra óptica, la implementación del programa antiadicciones “DARE”, la Policía Comunitario y el  Código Azul, probablemente dignó de mejor color.

 

Vistas con esa perspectiva y dando por hecho de que todo fuera cierto, (imagine el mejor de los mundos posibles) nos preguntamos: ¿porqué remover a quién esta haciendo bien las cosas? Porque bien mirados los hechos y aún cuando lo espere una oficina de la democracia cristiana, la realidad es que estamos ante un subterfugio para ocultar los motivos para desencadenar un atropello, dictado por razón de estado y poner a un militar al frente de la Seguridad Pública Municipal en Chihuahua. Dígase lo que se diga, los que saben de esto tienen claro que estamos en presencia de una engañifa.

 

La militarización se da en el Municipio en el justo momento en que diversas organizaciones tutelares de los Derechos Humanos han puesto el acento en los desmanes de las fuerzas castrenses que usurpan una función civil del Estado como lo es la Seguridad Publica. Tanto la organización Miguel Agustín Pro, Human Rights Watch y recientemente la Amnistía Internacional han expresado profunda preocupación por este proceso de militarización y el abuso militar que vulnera, impunemente, los Derechos Humanos. En particular se ha puntualizado que el fuero militar o castrense es una cobertura adicional al servicio de la impunidad.

 

No cabe duda que hay que seguir exigiendo la hoja de ruta para que los representantes Federales, Estatales y Municipales nos digan cuando se van a retirar los militares, con tiempos y fechas precisos y restaurar la garantía establecida en la Constitución que previene, en favor de todas las personas, la Seguridad Publica en manos de Civiles.

 

Se va Lázaro Gaytán a cumplir tareas como demócrata cristiano y llega un General a substituirlo sin que nadie sepa las razones reales.  Y es que así son las razones de Estado.

 

Mientras tanto los flujos de la droga, el lavado de dinero y la inseguridad hace presa a la sociedad en su conjunto y realmente las Fuerzas Armadas Permanentes no sirven al propósito que ahora asumen, incluso con tareas de contrainsurgencia popular.

 

No es milagro…  pero Lázaro andó!

 

 

Chihuaua, Chih., a 29 de mayo del 2009

El epicentro del conflicto minero

Miguel Concha

 

El próximo lunes se cumplen 103 años de la represión patronal y gubernamental contra la primera huelga de la historia de México, la de los mineros de Cananea, en el régimen porfirista. Por distintas razones es considerada por los historiadores como la chispa que incendió la revolución social de 1910. En un documentado análisis de coyuntura publicado en febrero de 2007, desde la perspectiva de los derechos humanos, y cuyo título es A cien años de Cananea: el protagonismo minero bajo el acoso del Estado mexicano, el Centro de Reflexión y Acción Laboral (Cereal) afirma que a diez décadas de distancia los trabajadores mineros no dejan de reivindicar sus derechos y de movilizarse en su defensa, porque la actividad minera –ancestral en la vida económico-laboral del país–, no deja de enriquecer a unos pocos propietarios, que lejos de compartir las ganancias desprecian a los trabajadores que las multiplican; y porque el poder empresarial sigue manteniendo como principal aliado al poder político.

En el 12 Informe de Violaciones a los Derechos Humanos Laborales en México, de 2008, que el Cereal presentó hace unas semanas, expresa que la creciente preocupación por el deterioro de las condiciones de vida y de organización de los trabajadores mineros –que paradójicamente revelaban “ situaciones cada vez más inseguras, precarias e injustas ” en un ciclo de “ signos alentadores para la minería mexicana ” – fue lo que llevó a elaborar con urgencia aquel informe sobre las violaciones a los derechos humanos laborales de los trabajadores de ese sector durante 2006. Expresa, sin embargo, que 2008 confirmó algunas de esas preocupaciones y el entorno en que se dan. Entre ellas menciona la prolongación de la conflictividad obrero-patronal focalizada, y afirma que la huelga en Cananea se convirtió en el epicentro del conflicto minero. Todo mundo recuerda que el 30 de julio de 2007 los mineros declararon la huelga por violaciones graves al contrato colectivo de trabajo, y que la empresa Grupo México –nominalmente de Germán Larrea– obtuvo sin problemas en cuatro ocasiones laudos consecutivos de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje (JFCA), que declaraban inexistente el movimiento, así como que en todas esas ocasiones la justicia federal amparó a los trabajadores.

Se sabe igualmente que el 5 de marzo de este año la empresa obtuvo de la Secretaría de Economía una inspección, según los trabajadores amañada, a cargo de la Dirección General de Minas, para verificar las condiciones de la mina. En un solo día, el 20 de marzo, esa dependencia produjo una resolución, la notificó a la empresa y ésta presentó una demanda ante la JFCA, la cual la admitió y fijó para el 14 de abril una audiencia. Como escribió Arnaldo Córdova en estas mismas páginas el 26 de abril, “los mineros dieron demostraciones a la prensa que quiso asistir de que la maquinaria y las instalaciones de la mina estaban en perfectas condiciones de funcionamiento, y que la ‘inspección’ era una farsa”. Pasada la medianoche del 26, la JFCA falló una vez más en favor del Grupo México, dando ahora por concluidas las relaciones laborales