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periodico NORTE
Cuentario
El Ejército y la libertad de
expresión
Antonio Flores Schroeder
Nunca debieron haber salido de sus
cuarteles. El jefe del Ejecutivo se equivocó. Cuando los militares salen a las
calles sólo es para dos cosas: reprimir y matar. Es la verdad, para eso están
entrenados.
Sin exagerar, se están apropiando del poder.
Poco a poco, aprovechando esa campaña antinarco que el gobierno federal puso en
marcha en todo el país, los militares acaparan cada vez más espacios, los van
ganando.
Lo malo es que las autoridades civiles no
dicen nada y si lo dicen, lo hacen entredientes. Que peligroso que nadie les
pueda poner un alto ahora, porque cuando pasen los días, meses, años, entonces
ya no van a querer regresar a sus cuarteles. Y no habrá marcha atrás.
Esto no es un juego. Existe ya una subversión
contra el orden constitucional por parte de las fuerzas armadas. Cateos, retenes
y detenciones ilegales, desapariciones, asesinatos y muy pocos resultados en la
lucha contra el crimen organizado.
No es posible que las autoridades civiles no
se den cuenta de lo que puede pasar. Los soldados desplegándose por todo el país
con unidades artilladas y helicópteros realizando vuelos antiguerrilla en zonas
urbanas, deberían de ser motivos suficientes como para hacer un alto en el
camino y analizar si es conveniente que esto continúe así.
Lo que ha sucedido en Michoacán en plena época
electoral es muy grave. ¿Por qué no lo hicieron antes?, ¿Es válido que el
Ejército apoye mediáticamente las campañas del partido en el poder?.
La Presidencia de la República está metida de
lleno para apoyar a su partido. Hemos vuelto a los viejos tiempos en que el
antiguo partido se valía de todo para mantenerse en el poder.
La reciente golpiza que elementos del Ejército
propinaron a reporteros gráficos de El Diario de Juárez y PM, es otra clara
señal de que el Operativo Conjunto se le salió de control a las autoridades
civiles.
No es la primera vez que sucede algo así. En
agosto de 2008 el reportero gráfico de NORTE Ismael Villagómez fue agredido por
militares en un asunto muy parecido al de esta semana. Villagómez acudió a
cubrir una volcadura de un camión militar en la avenida Teófilo Borunda. Uno de
los soldados le quitó su cámara digital. Fue golpeado a patadas por otro
militar. Después le entregaron su cámara, pero sin la tarjeta de memoria.
El hecho de esta semana es para ponerse a
temblar. El reportero gráfico José Luis González, de El Diario, fue golpeado por
varios castrenses. Lo tiraron al suelo y ahí le dieron de patadas, y con las
puntas de los rifles le pegaron varias veces en la espalda. Dos reporteros más
fueron golpeados: Ernesto Rodríguez de PM y Agustín Meza, de canal 44.
Lamentable y vergonzoso es que el vocero del
Operativo, Enrique Torres Valadez, asegure que José Luis González únicamente se
cayó al piso y que los soldados sólo intentaron ayudarle para que se levantara.
Prestarse así a la simulación y mentira, lo hace cómplice.
Hoy, en el Día de la Libertad de Expresión, no
hay nada que festejar. Los asesinatos de periodistas en México siguen sin
esclarecerse. Nadie castiga las agresiones contra periodistas. El problema
principal en este país es la impunidad. Si estos hechos no se castigan, se
seguirá dando pie a que cualquiera pueda realizar este tipo de agresiones. La
libertad de expresión en México está vulnerada.